EXPROPIARÁN TIERRAS EN EJIDO DE COBÁ PARA TREN MAYA

(El Economista) El gobierno federal va por la expropiación de tierras en el ejido de Cobá, municipio de Tulum, en un tramo de 10.3 kilómetros por 40 metros de ancho.

Así lo confirmó el comisario ejidal, Mario May Fuentes, quien dijo que los comuneros dieron la anuencia al Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) para que empresas especializadas realicen los estudios de mecánica de suelos, los cuales determinarán con precisión la porción del ejido más factible para el tendido de la vía férrea.

Aunado a las tierras para el derecho de vía, Fonatur solicitó a los comuneros una superficie de al menos 3 hectáreas para la construcción de la estación ferroviaria.

May Fuentes aseguró que hay confianza en que el gobierno federal ofrezca precios justos por sus tierras ejidales.

“Lo que tenemos ahorita son los técnicos que han venido para estudiar el suelo. Si la zona es factible para el plan que ellos tienen, van a indemnizar a toda esa parte del ejido”, explicó.

Aparte de la franja para la vía férrea, “ellos nos están pidiendo 3 hectáreas para lo que va a ser la estación; nos dijeron que todo eso se va a indemnizar, que va a estar bien, que se va a trabajar en coordinación con el gobierno y el ejido”, añadió.

El líder ejidal comentó que una estación de ferrocarril tendría un impacto positivo en la comunidad, pues facilitaría la llegada de turismo al sitio arqueológico de la zona, que es el segundo más concurrido de Quintana Roo después de Tulum, además de que habría inversión en zonas aledañas para la construcción de obras complementarias al tren que también beneficiarían al ejido.

En junio de este año, Fonatur dio a conocer que realizaron una modificación al trazo original del Tren Maya, la cual implica eliminar el tramo Valladolid-Cancún para sustituirlo por el tramo Valladolid-Cobá y Tulum.

Rogelio Jiménez Pons, titular del Fonatur, dijo entonces que les permitiría ahorros por 7,500 millones de pesos, además de otro ahorro en el tendido de 65 kilómetros de vía; sin embargo, explicó que el principal objetivo es impactar en la zona de Cobá con la construcción de una estación férrea que facilite el acceso de los vestigios arqueológicos y permita un desarrollo urbano e inmobiliario como está planteado para el resto de las estaciones del tren.

Con motivo de este cambio, Eduardo Ortiz Jasso, director de la Agencia de Proyectos Estratégicos del Estado de Quintana Roo (Agepro), comentó a el Economista que esto permitirá la creación de nuevos productos turísticos que hagan mucho más atractivo el recorrido por todo el circuito del Tren Maya, generando la movilidad de turistas que se pretende originar desde Cancún a lo largo de los distintos puntos arqueológicos.

Desde ese momento comenzó el análisis para el diseño de un nuevo centro de población en torno a la estación del tren que se construirá en Cobá, a partir de la cual se buscará crear un equilibrio de desarrollo más hacia el centro del estado, que despresurice o atraiga parte del crecimiento que hoy se está concentrando en Tulum.

“En Cobá se buscará que se beneficie a la mayor cantidad posible de población originaria de la zona, la cual históricamente ha sido de las comunidades menos favorecidas por el desarrollo económico del norte del estado (Cancún, Playa del Carmen)”, mencionó.

 

“El tramo eliminado no beneficiaba a ninguna población; en cambio el nuevo trazo supone un desarrollo urbano e inmobiliario en una zona que actualmente carece de oportunidades de desarrollo, como lo es la zona selvática de Cobá”, agregó Ortiz Jasso.

ANTECEDENTE

En septiembre de este año, Alejandro Varela Arellano, director jurídico del Fonatur, aseguró a El Economista que las expropiaciones de tierra eran la última opción para incorporar reserva al proyecto del Tren Maya.

Comentó que si bien tienen anuencia de 98% de ejidos que se encuentran en el trazo de la vía férrea —se trata sólo de permisos para hacer estudios técnicos—, aún no tenían algún acuerdo formal con ejidatarios y con propietarios particulares para incorporar tierra a la principal obra del gobierno federal.

De hecho, precisó, el restante 2% corresponde a propiedades privadas en las que no han podido obtener las anuencias para realizar estudios de mecánica de suelo y topográficos.

Aseguró que lo óptimo sería la incorporación de tierra de común acuerdo, pero existen resistencias que de no ser posible revertir los obligarían a hacer uso de las expropiaciones.

“Nuestro último camino va a ser pagar por la tierra, si no tenemos socios es porque no estamos socializando bien el proyecto. Dudas hay muchísimas, de aquí a que generemos los polos de desarrollo en torno al Tren Maya tenemos tiempo para convencer a la gente con hechos; habrá gente que no quiera sumarse, gente que diga yo no entiendo tu modelo. A mí cómprame”, expresó.

“Ahí el reto es encontrar formas de pago justo y correcto, no nos vamos a cerrar con que me dijo el valuador son 5 pesos, porque no estamos pagando sólo la tierra, estamos pagando patrimonio social y patrimonio histórico y eso tiene que tener valores distintos”, explicó el funcionario.

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